Se puede vivir sin Facebook, se puede trabajar fuera de la red social.

Hola, hacía tiempo que no escribía un post y sin duda la culpa es del uso y abuso de las redes sociales.
Lo curioso es que por mi manera de enfocar el mundo y por supuesto la fotografía nunca he encajado en ellas, especialmente en Facebook que es la que más uso, o usaba. Tengo una gran pulsión por la sensualidad y el erotismo, y el cuerpo femenino es una constante casi obsesiva en mi trabajo, por ello la censura me persigue constantemente eliminando mi trabajo y ha hecho que, estúpidamente,  busque fórmulas para encajar donde en definitiva no se me quiere.
Vívimos tiempos dificiles para la cultura, y todo lo que no se ajuste a unos preceptos morales que vayan en la dirección del «régimen» establecido se elimina y se oscurece para que no tenga espacio. Esta misma semana veía como Luna de Miguel, una escritora amiga era «silenciada» de Facebook eliminando su perfil por promocionar un libro sobre la masturbación femenina. Lo más terrible es la forma en que actúan estos censores del siglo XXI, usan chivatos,  mediocres seres que nadan en las redes sociales disfrazados de pseudoamigos para con su dedo acusador apuntar quien se desvía del camino. Lo hacen por envidia, por miedo a que otros piensen distinto, por ignorancia, por sentirse «alguien» dentro de la excrecencia de su propia mediocridad. Como en cualquier régimen dictatorial, el chivato es el tonto útil.
Al margen de todas las peculiaridades de las redes sociales es triste ver como uno ha de pasar por el aro, si te dejan fuera te quedas incomunicado, y salvo que seas un notable con buena repercusión, no te queda otra que el ostracismo o hacer lo que te dicen. Pues yo, ni lo uno ni lo otro.
ACEPTO SUS NORMAS DE USO (por Coj……s) PERO NO LAS COMPARTO, por ello mi perfil personal será  una hoja vacía con un letrerito que diga que no estoy de acuerdo con sus normas (cuando me lo devuelvan tras el castigo por salirme del renglón) y la página será usada para dar a conocer el trabajo que iré colgando aquí, en mi blog, en mi casa, donde mando yo (grave error fue el dejarlo tan abandonado)
En fin que usaré Facebook como él me usa a mí. No volveré a comentar nada personal pues tengo amigos de verdad con los que hablar, y no volveré a compartir mis fotos a través de esa plataforma misógina, machista, violenta y castrante. Lucharé para que las cosas cambien, pero como alguien me dijo, con un poco de inteligencia.
Adios Facebook, no te echaré de menos, mi tiempo me lo agradecerá.

Quizás, si todos los creadores nos vamos de Facebook se pondrá en valor el hecho de que su red sin nosotros no es más que un patio de colegio (de colegio del Opus).

Color piel

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